Viajes para pijos con guía colega

Más caros sin guía


Más caros sin guía-colega (como es natural)

Como es natural con Sebastián Álvaro, inefable locutor de Al filo de lo intragable, el viaje es más barato, concretamente 9450 euros por pisotear la Antártida con Sebastián y alrededor de 15.000 euros sin él. Por lo menos. Aguantar la matraca desgrava. Es como facturar en Ryanair, ahorras en el precio pero tiene sus inconvenientes. En el PaisViajes –por cierto poquísimas mujeres entre los expertos, muy mal-,  hay que tomarse los gin tonics verpertinos de ginebra Premium aguantando la charla del guía coleguita enrollado y en Ryanair hay que facturar viendo el vídeo de O’Leary besándose con Hidalgo Junior.

Parece que los viajes ilustrados para hipsters con posibles y Visa Oro, abrasado por periodistas en paro, viajeros desnortados, literatos inéditos, locutores afónicos, gastrónomos de pacotilla y otros guías colegas apasionados de sí mismos, están de moda en El País y los B the Travel Band, ahora que el periodico se ha  convertido al Sanchismo-Populismo en palabra obra y omisión.
Ya sabe, practique la elegancia social de viajar por la Antártida y luego abrasar a sus amistades con las fotos en Instagram. Pero sin guía colega. Aunque cueste más.

Mayoristas, solo puede quedar uno

Reiventando el spanglish y el monopolio

Reinventando el spanglish… y el monopolio

La antigua Barceló, que algunos conocían -en Costa Rica al menos-, por Carceló,  acaba de comprar Latitudes, el mayorista de larga distancia que le hacía la puñeta a Travel Plan, más de andar por casa, nunca mejor dicho, en una de las típicas arrancadas de Hidalgo (padre, hijo y espíritu santo).
Anteriormente habían comprado Special Tours y Catai y desde la entrada de Gabriel Subías, no dejan de crecer en empresas compradas y nombres graciosos, Avoris, B the Travel Band, Quelónea, Jolidey, La Cuarta Isla…
Por cierto, a los guías especializados que manejan en sus viajes, lo que les hace ser mucho más baratos que los mismos trayectos sin guías especializados, también han recibido su particular nombre de guerra en Spanglish. Así, Paco Nadal, pasa a llamarse Paco Nothing at All o  Jordi Serrallonga, ese «nómada domesticado por la cultura» como afirma él mismo, George LongSierra…
Es lo que tiene la globalización, que tiende al monopolio y al macarronismo, que viene de macarrónico.